¡Habemus packaging!

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El ya muy famoso packaging se ha convertido casi en el rey del marketing. No nos tiene que extrañar, es algo normal: lo que ves por fuera es lo que más sentimientos despierta.

No podemos negar que, si nos enseñan dos productos que satisfacen la misma necesidad, seguramente, escojamos el que sea más bonito por fuera. Y esta simple regla es siempre (por suerte o por desgracia) extrapolable a muchas situaciones cotidianas. Ir a comprar al supermercado es cada día más parecido a ir a ligar a una discoteca: todo nos debe entrar por el ojo.

A esto ya se avanzó el escritor Oscar Wilde cuando pronunció esa famosa cita “la naturaleza imita al arte”. ¿O, es mas bien, el arte imita a la naturaleza? Quién sabe. Pero de lo que sí estamos seguros  es de que el packaging pretende emular ese sentimiento de atracción que tenemos, por ejemplo, unas personas con otras. Lo que pretenden las marcas con el packaging es algo muy amplio y complejo, la verdad. Podríamos decir que la estrategia del packaging es una de las más amplias del marketing:

 

  1. Debe cumplir una función práctica, es decir: contener, proteger, conservar y transportar.
  2. Debe cumplir una función simbólica para que haya conexión entre éste y diversos simbolismos.
  3. Y, por último, debe cumplir su función estética que es la relacionada con el neuromarketing: satisfacer necesidades de consumo respecto a belleza y atractivo físico a primera vista. Esta es la más importante. ¿Sabías que el 70% de las decisiones de compra se toman en el mismo establecimiento? Imaginad lo importante que es que el producto entre por el ojo.

 

¡Echad un vistazo a estos packagings de Kleenex y decidnos si os parecen o no atractivos visualmente!

 

Hay miles de estudios sobre cómo el packaging influye en la compra. Productos como la comida envasada o de take away que encontramos en los supermercados han sufrido un incremento en sus ventas. En este sector en especial, se ha conseguido personalizar el packaging del producto y, a la vez, volverlo delicioso a la vista del cliente. Cada vez más gente opta por comida rápida de este tipo: sandwiches fríos, fruta fresca envasada, comida preparada… Seguro que sabes de lo que estamos hablando. En este caso en concreto el packaging actúa como un contenedor del producto como tal, el cual, es tan cómodo y cumple tan bien su función que puede permitirse rebajar un poco de su nivel de agradabilidad estética.

 

La cantidad de productos que hay hoy en día en el mercado es amplísima. Por eso, cada packaging debe adaptarse a las necesidades del producto. Hemos hablado anteriormente de la comida “take away” pero otro ejemplo puede ser el del packaging de golosinas.

A diferencia de la falta de atractivo estético que podemos percibir en los packagings de comida rápida, los de golosinas, son todo el contrario. Suelen ser percibidos por el ojo del cliente como algo más que delicioso, un capricho. Debemos tener en cuenta que la diferencia que encontraremos entre la comida rápida y las golosinas es que, la comida rápida, no deja de ser comida. La comida es necesaria y de importancia vital para el ser humano. En cambio, las golosinas son percibidas como algo “inferior” algo que es prescindible y que no se consume cada día. Por eso, con el packaging tenemos que conseguir que sea más vistoso: colores llamativos, líneas angulosas, uso del humor…

Sea como sea, estamos seguros que, el futuro del packaging, es mucho más de lo que estamos viendo. Estas son tan sólo algunas de las principales ideas que más interesantes nos han parecido. Así que si quieres tener una buena estrategia de branding, ya sabes, ¡no dudes en un buen packaging!

 

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FELIZ MIÉRCOLES

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